Platos principales·Sopas y cremas

Potaje de garbanzos con kale

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¡Hola a todas! Vuelvo con una receta otoñal de las ricas. Comida reconfortante, que le dicen. Ya sabéis, esa manía que nos ha dado ahora a todos de poner nombres suspuestamente guays a cosas que son lo que son y que lo que tienen que estar es buenas. Así que aquí va este potaje, de toda la vida, pero con kale y un sofrito muy rico que es lo que le va a aportar todo el sabor. La kale me encanta y casi siempre la hago en ensalada pero la verdad es que se puede comer tanto cruda, como en batidos, salteada o en potaje. Eso sí, cortadla siempre en trozos pequeños porque es una hoja bastante gruesa y áspera (me refiero a la kale rizada). Espero que os guste.

Ingredientes:

-800g de garbanzos cocidos (esta receta es para tres y sobrará)

-3 o 4 hojas de kale (dependiendo del tamaño que tengan)

-1 cebolla

-1 diente de ajo

-un tomate muy maduro

-perejil (opcional)

-una hoja de laurel

-media cucharadita de azúcar moreno

-aceite de oliva virgen extra

-una cucharadita de pimentón dulce (si te gusta, échale un poco más)

-una cucharadita de harina de trigo o de garbanzos

Preparación:

Empezaremos por el sofrito. Pela y corta la cebolla en dados pequeños. En una sartén echa aceite para que casi cubra el fondo y ponla a fuego medio. Cuando esté caliente añade la cebolla, un poco de sal y sofríe. Tápala y deja que se vaya haciendo unos 20 minutos. Revuelve de vez en cuando.

Mientras tanto, lava la kale (yo la suelo poner en agua fría con un chorro de vinagre y la dejo 10 minutos), pela el ajo, el tomate y pícalos finos. El tomate, incluso lo puedes triturar. Escurre la kale, quítale el tallo grueso y corta los hojas en trozos de bocado. Ahora, en una cazuela amplia (donde después lo echarás todo) vierte una cucharada de aceite y calienta a fuego medio alto. Cuando se haya calentado echa la kale y remueve para que no se pegue. Cuando veas que ha menguado añádele los garbanzos, la hoja de laurel y cúbrelo todo con agua. Tápalo y ponlo a fuego medio para que se vaya calentando.

Volvemos con el sofrito. La cebolla habrá menguado, estará blandita y se habrá reducido mucho. Añade la cucharada de pimentón y la de harina (yo lo hago a la vez, echo el pimentón en el lado derecho de la sartén y la harina en el izquierdo y los remuevo sin que se mezclen para que se frían un poco (un minuto) antes de mezclarlo todo). Luego mézclalo todo sube un poco el fuego (yo lo tenía a 6, que es el fuego medio y lo pongo a 7) y añade el tomate pelado y cortado muy pequeño o triturado, un poco de sal y la media cucharadita de azúcar. Revuelve y échale el ajo picado. Si vas a echar perejil, ahora es el momento de echarlo en el sofrito, bien picado. Déjalo unos 5 minutos sin dejar de vigilar para que no se pegue. Añade a la sartén del sofrito, con un cucharón, caldo (agua todavía) de la cazuela de los garbanzos. Con un par de cucharones bastará. Sigue removiendo para que espese y déjalo unos 5 minutos. Después, añade el sofrito a la cazuela de los garbanzos y mira si hace falta añadir un poco más de agua. Tiene que quedar cubierto. Pruébalo para ver si hace falta sal (y sálalo si hace falta) y deja que se haga todo junto 15 minutos más a fuego medio. Que borbotee suavemente. Como cualquier potaje, si lo haces unas horas antes, o el día antes y lo dejas reposar está mucho más rico. ¡Qué aproveche!

Posdata: este potaje se puede hacer con espinacas. Ya he dicho que era “de toda la vida”.

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