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El día sin pajitas de plástico

Pajita de papel del Koffie ende Koeck www.losveganossomosgenteasinormal.com
Pajita de papel monísima y sin plástico de Koffie ende Koeck (Amsterdam)

Esta semana ha sido la semana del plástico en mi vida (ahora os cuento los porqués) y además acabo de ver que mañana es el día sin pajitas así que aquí estoy, inspirada.

Mañana sábado 3 de Febrero es el día sin pajitas, esos objetos aparentemente inofensivos que alguien nos convenció que necesitábamos para beber y nosotros, que somos muy listos, nos lo creimos. Las pajitas son una lacra destructora para el medio ambiente (y hacen que nos salgan arrugas en la boca). Sólo en nuestro país, al año consumimos 100 por persona (alguien utiliza 200 porque yo no uso, ¿quién eres, zopenco?) y eso sólo en el sector de comida rápida. En el mundo son mil millones de pajitas al día, que no se descomponen, que acaban en el mar, los animales se las comen… ¿Os lo imagináis? Es terrible. Así que por favor, dejad de usarlas, pasaros a las de papel (como la de la foto de una bar de Amsterdam. Esos holandeses nos llevan años luz), de metal, de cristal. O mejor, no utilicéis ninguna. ¡¡¡Pero si no las necesitamos!!! ¡Ni las tapas de los vasos de plástico, ni los vasos, tampoco!. El domingo bajé al bar de debajo de mi casa a por dos cafés descafeinados de máquina y bajé con mis dos vasitos de cristal de casa, al bar. La cara con la que me miró la camarera fue, como diría Barney Stinson, legen-daria. Como si yo fuera un alien. Muy concienciados estamos, sí, sí.

Dicho esto, os explico lo de mi semana.

Primer caso: frutería de mi barrio, once de la mañana (o por ahí). Chica joven al pagar que pide una bolsa para la barra de pan. Sí, como lo estáis leyendo. Mi frutera le recuerda que a partir del 1 de Marzo se van a cobrar por ley las bolsas (que ya nos ha costado, yo las prohibiría directamente). Y la chica contesta con cara de resignación: “ya lo sé. Pues las tendremos que pagar. ¡Qué le vamos a hacer!” dice con cara de ¿verdad? y se queda tan ancha. Y yo pensando, lo primero, que  cómo puede ser que una tía joven no sepa lo que contamina el plástico. Y lo segundo, !¿una bolsa para un pan?¡ ¡Pero qué es esto?! Así que me fui a casa bastante cabreada.

Segundo caso: En el día de la paz (que no recuerdo cuando ha sido) vuelve mi hijo del colegio y me cuenta que han soltado tropecientos globos en Plaza Mayor. A estas alturas, que en un colegio no haya NADIE entre el profesorado que diga o sepa lo que contaminan los globos y que son la tercera basura más mortífera para los océanos después de los hilos y redes de pesca y las bolsas de plástico (sobre todo la de la barra de pan)!!!! me alucina. El año que viene los globos por encima de mi cadáver (yo en la secuela de UP).

Y tercer caso: De nuevo, en la frutería (es que es como mi segunda casa, es lo que tiene ser vegana), con mi bolsita de tela esta vez. Una señora que me crispó por dos motivos. El primero (o sea 3.1) porque pidió un repollo y luego dijo, bueno, dame medio, que he leído que es bueno para bajar el colesterol y yo lo tengo muy alto pero claro, también dicen que te joroba los riñones. Yo, pensando: sí, seguro que de todo lo que usted come, lo que más daño le hace a su cuerpo es el repollo. Y en vez de dejar de consumir ciertas cosas, busca un alimento mágico que le permita seguir comiendo la misma mierda pero que le baje el colesterol!!!! Madre mía. Pero en fin. Esto sucede mucho así que una ya está más o menos acostumbrada.

Pero ahora va lo segundo (3.2):  en una de estas me miró y dijo “Ay, yo también tengo una bolsa de esas de telita, pero siempre me la dejo en casa, jeje” a lo que la frutera le contestó con que se van a cobrar las bolsas y ella contestó con aire de satisfacción: “ya…pero a mí no me importa pagar” Yo respiré hondo y miré al techo conteniéndome. Y luego pensé que no nos enteramos de nada en este país. Vivimos en una burbuja donde acabamos reduciendo todo a dinero y como somos unos cenutrios seguimos sin entender que lo de cobrar las bolsas es una medida disuasoria que intenta que dejemos de usar tanto plástico. Pensamos que pagando se arregla todo. Pagando tenemos derecho a todo. El problema es que no vemos el plástico que generamos. Lo metemos al contenedor y de ahí desaparece. Tachán. Ya no está. Pues no. Señores, ¡que no se desintegra! Que no necesitamos más plástico. ¡Que nos está comiendo!

Estamos en un punto en el que debemos dejar de utilizar plástico, para empezar no más pajitas, no más globos, no más bolsas, porque para el año 2050 va a haber más plástico que peces en el mar, lo que pone en riesgo hasta nuestra propia supervivencia. Pero usted pague por la bolsa señora, que eso la va a salvar.

7 comentarios sobre “El día sin pajitas de plástico

  1. Ay! Desde pequeña he reutilizado bolsas, y en general todo, La Bolsa de plástico debería tener un precio medio de veinte euros , ya veras como al segundo día iba todo el mundo con su cesto,carro o bolsa de tela…

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