Esta soy yo·veganismo

Ser o no ser. Esa es la cuestión.

Trigo sarraceno, kale, edamame y tempeh www.losveganossomosgentecasinormal.com
Diréis qué pinta esta foto. Pues que es mía y es comida vegana rica. 

Entre las múltiples corrientes de supuesta salud nutricional (digo supuesta porque hay cada moda de alimentos que da entre pena y risa), hay una tendencia que últimamente observo mucho y que me crispa bastante. Lo siento, a veces también me enfado por mucho que en redes nos esforcemos en retratar sólo la alegría y lo equilibradas que estamos todas. Qué queréis que os diga, la vida tiene de todo y para mí ser una persona equilibrada también es que cuando algo te cabrea, te cabrea; lo aceptas y punto pelota. Que pretender que la vida son todo risas, arcoíris, recompensas a las buenas acciones (MENTIRA), querer es poder (ja,ja,ja) y pedos que huelen a fresas me tiene jarta.Por eso llevo una temporada sin escribir, porque sólo me salen sapos y culebras. Hasta que me he dado cuenta de que al final incurro en lo mismo que tanto me enfada: no publicaba porque no quería escribir enfadada. Así que hoy sí. Escribo echando humo por las orejas. Pero el humo es rosa. O sea.

De lo que iba a hablar es que veo a muchas personas que se jactan de su flexibilidad mental. Se lleva mucho ser flexible en todo (en el cuerpo también, para muestra las plastas del yoga con las posturitas esas tan naturales y tan poco forzadas) pero es una flexibilidad muy mal entendida y peor ejecutada.

Ciertamente no me considero una persona radical (puedo oír la carcajada de mi marido cuando lea esto). Soy vegana, pero no me  molesta que se coman un filete delante de mí (aunque sí que me da pena), ni voy dando la chapa por doquier y considero que ponerse a insultar a las puertas de una plaza de toros es contraproducente y lejos de conseguir que la gente empatice con los animales, refuerzas su postura de seguir yendo a los toros (otra cosa son las manifestaciones antitaurinas que sí sirven para mostrar que hay mucha gente que estamos en contra de los toros). También como de todo: azúcar y carbohidratos forever tanto como comida sana, con tal de que no lleve animales y esté bueno me lo como. No obstante, sí me considero una persona fiel a mis principios y no sólo en lo que se refiere al veganismo, sino en todo. Siempre lo he sido y es algo de lo que estoy muy orgullosa.

¿Qué quiero decir con esto? Pues que si voy a un restaurante a comer con alguien y la única opción vegana es una lechuga con tomate, pues me como eso y ya está porque entiendo que lo importante es la compañía. Para mí, flexibilizar es eso. Dentro de los límites de lo que yo considero ético.

Es que el otro día leía a un chico que había pedido el menú vegetariano en el tren y se lo habían dado con pollo. Y él decía (echándose flores, encima) “me lo han dado con pollo, pero como soy flexible, me lo he comido y no pasa nada. Hay que saber flexibilizar”. Claro, díselo al pobre pollo. Para mí eso no es ser flexible, sino ser un inconsistente capaz de traicionar tus principios por comer. En ese caso concreto, lo flexible habría sido esperar lo que dure el trayecto y cenar en casa. Que no pasa nada por cometer una “falta”. El problema está en que la quieras hacer pasar por virtud.

Eso es lo que más me molesta: que encima lo cuenten y hagan ostentación de que hacerlo mal no está tan mal. Que no pasa nada. Es curioso como hay ciertos temas con los que cada vez está mejor visto que flexibilices (el veganismo) y sin embargo hay otros temas para los cuales tenemos muy claro que la flexibilidad  no tiene cabida. Por ejemplo: el maltrato a la mujer o el racismo. Frente a esas dos lacras no hay término medio que valga. O estás a favor o estás en contra. Fácil. Sin embargo, con el veganismo sí te dicen que se puede flexibilizar porque claro, te vas de cena con amigos y no pasa nada por que te comas un pescadito (es que no había nada más en el menú). No señor. Flexibilidad (coherente) es que si eres vegano te comas unas patatas fritas y a correr. Y no te pasa nada por no cenar tanto una noche para seguir siendo fiel a tus principios. La flexibilidad la tienes que poner tú, no los demás. Porque si no, el esfuerzo lo pone otro. O más bien, su vida. Tú no estás haciendo un ejercicio de flexibilidad sino de traición a tus principios, de laxitud moral. Vendes tu alma por una comida de la que puedes prescindir perfectamente. No sé si me explico.

Vamos, que estoy harta de las tontas y tontos que se comen una ensalada con pollo o un pescado una vez al mes y cuentan que es por que “flexibilizan”. Otra cosa muy distinta es la gente que simplemente decide reducir su ingesta de carne o de pescado. A esos les hago la ola y ojalá cada vez sean más. O los que están en proceso de transición al veganismo, pasito a pasito se consiguen muchas cosas. A esos mucho ánimo y todo mi apoyo.

Los que me tocan la moral en el mas amplio sentido y a quienes les dedico mi post de hoy son los que se saltan la ética deliberadamente y encima quieren que se les aplauda su ineptitud.

Cuando alguien dice que hay que flexibilizar en una postura ética significa que van a saltarse la moral a la torera. La ética no tiene  medias tintas. Porque eso es ser un tibio. Y no soporto la tibieza.

Hala. A gusto me he quedado. Así que flexi guays, ya me podéis tachar de la lista.

4 comentarios sobre “Ser o no ser. Esa es la cuestión.

  1. Si el hombre del tren llevase veinte días en un desierto muerto de hambre y sed o comiese el pollo porque le encanta el pollo y no ve nada malo en comerlo, “estupendo”…pero vamos …pienso lo mismo que tú.
    Los ideales son a pruebas de balas, así que a seguir escribiendo!

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  2. Como me gusta lo que he leído. Gracias Ana. Efectivamente es patético jactarse de ser un blando, chaquetero, sigue modas, si lo haces y lo eres -que estás en todo tu derecho de serlo-, por lo menos no presumas de ello. Y si presumes al menos hazlo con honestidad riéndote de tu patetismo y tu debilidad humana, que nadie te pide que te cuelgues el título de vegano sin serlo, por mucho que quede super guay. Porque lo de ser vegano -o intentar serlo- sale de dentro, no viene de fuera.

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    1. Muy buena reflexión!Lo explicas genial. La clave está en el “nadie te pide que seas vegano sin serlo” y en ser honesto con uno mismo. Muchísimas gracias por tu contribución 💚

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