veganismo

Un zorro inocente

Attachment-1Ayer no tenía pensado escribir nada en el blog pero durante las noticias vi el vídeo de un garrulo matando a un zorrito a golpes mientras se reía así que este post lo escriben mis tripas y mi bilis. El titular decía que en el juicio al mamarracho en cuestión, se ha dictaminado que matar al zorro a golpes y patadas no es maltrato porque se trata de un animal salvaje y no de uno doméstico (tal cual). Más allá de que el veredicto me parezca incomprensiblemente injusto(que me lo parece), y que está claro que hay que reformar las leyes de maltrato animal para que incluyan a este tipo de perturbados, para mí lo más grave es que el “hombre” disfrutaba con el daño innecesario y gratuito que le estaba causando al animal (sea salvaje o no). Sólo he visto los primeros segundos y me he tapado los ojos porque en ese animal inocente que estaba siendo zarandeado he visto a mi perro. Todos los animales son mi perro. Los veo como seres indefensos en un mundo lleno de abusones cobardes sin escrúpulos. Me duele ver cuando alguien disfruta siendo cruel con los animales (me duele y me pone de mala hostia, las cosas como son). El muy cobarde.

Desde luego, yo no tengo ninguna fe en que tipos como el del vídeo cambien su percepción de los animales. Sólo por sus movimientos ya parecía una especie de ser primitivo que disfrutaba siendo un auténtico sádico al causar dolor a un ser inocente. Honestamente, creo que con ese tipo de personas no hay nada que hacer. Sólo, cambiar las leyes y castigar comportamientos trastornados como el suyo que, además, suelen ser indicio de que poseen un lado oscuro peligroso para todos los seres vivos, no solo para los animales.

Donde sí podemos cambiar las cosas es en la educación, la concienciación, la empatía de los más pequeños, de los jóvenes. El futuro. Hay que enseñar a las generaciones futuras a que vean y traten a los animales con respeto, como seres vivos con derecho a vivir tranquilos, no como objetos ni juguetes a su disposición.

Los animales no tienen que entretenernos, ni obedecernos, ni darnos la patita cuando se nos antoje. No son monos de feria. No tienen por qué llevar nuestra carga, hacer nuestro trabajo, ni sufrir tirando de un carro en el que nos montamos para dar un paseo bajo un sol abrasador(porque somos unos vagos desconsiderados), ni dejarse hacer fotos con nosotros, ni ser mansos para que los acariciemos cuando nos de la gana. No tienen por qué vivir encerrados durante años en piscinas minúsculas que los acaban volviendo locos o deprimidos para que los veamos media hora saltando y pensemos lo inteligentes que son. No tienen por qué vivir recluidos pariendo cada poco para que vendamos sus crías y que éstas sean “juguetes” abandonados a los pocos meses, ni para que les quitemos la leche y con ella años de vida; no tienen por qué vivir enjaulados, atiborrados a medicamentos, cebados de forma antinatural para que engorden rápido y los matemos antes; ni ser triturados vivos por ser del sexo no productivo; no tienen por qué sufrir que los cacemos de forma rastrera para cortarles la cabeza, los cuernos o las patas para que adornen nuestro salón y nuestro ego; no tienen por qué sufrir que les arranquemos la piel vivos para hacernos jerseycitos, ni tienen por qué soportar entrenamientos horrorosos atados a coches para correr más rápido y una vez que no sirvan, ser ahorcados en cualquier árbol o abandonados. No tienen por qué soportar nuestra ignorancia ni nuestros aires de superioridad. No tenemos ningún derecho sobre ellos. No se merecen el trato despiadado que les damos. Ya está bien.

Los animales tienen crías, compañeros, costumbres, gustos, ciclos, padecen dolor, alegría y tristeza (cualquiera que tenga perro y lo quiera, lo sabe) y aunque no hablen como nosotros o más bien, nosotros no seamos capaces de entenderlos (porque sólo sabemos hablar nuestro idioma: el humano, y así tenemos esa visión tan limitada y “ombliguista” del mundo) no tenemos derecho a martirizarlos. No entiendo por qué nos creemos con derecho a causarles ningún tipo de sufrimiento. Nosotros, que somos un mero puntito en el universo y nos creemos los amos de todo.

Confío en que sólo es cuestión de tiempo, que todo cambiará. Me consuelo pensando que de aquí a unos años ya no existirá el maltrato por parte de los humanos y que cada vez habrá más conciencia animal (aunque en días como ayer damos pasos hacia atrás). Descansa en paz, pequeñín.