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Un día en la VeggieWorld Madrid

Conferencia Nikotxan www.losveganossomosgentecasinormal.com
Nikotxan de Pésame street presentando su vídeo “Es vegano/no es vegano”

El sábado fui a la primera feria vegana VeggieWorld Madrid organizada por Proveg. Mi aniversario de boda también ha sido la misma semana pero hicimos como las de “Yo a Boston y tú a California”: mi marido se quedó en casa a descansar y yo me fui al VeggieWorld.  Eso sí, me encargó que le trajera unos Donuts del Delish (es feliz con poco).

Cosas que pasan

Me levanté con tiempo para poder desayunar tranquila, ducharme sin prisas (ya tenía la entrada comprada por anticipado y el billete de tren) e ir tralaralarito a Madrid en el trenecito. Pero la vida a veces es cruel y se ceba con una sin motivo: se estropeó el calentador. F81, F91, parpadeaba la pantallita, como con mala leche. Si hay una cosa que odio es ducharme con agua fría. No os penséis que soy una milindris que se queja a la mínima, no. Durante la carrera viví en un piso donde sólo había tres minutos de agua caliente para dos personas y nos tocaba ducharnos con agua helada a diario a las dos. Porque o eres Flash o no hay nadie capaz de ducharse en tan breve espacio de tiempo y menos si tienes una melenona latina. Desde entonces me quedé traumada y lo detesto. LO DETESTO. A lo que iba. Intenté arreglarlo aplicando todos mis conocimientos técnicos sobre calderas: apagar y encender. Pero soy una cagona con todo lo que sea susceptible de explotar (no tengo olla rápida porque me da miedo, el microondas no lo utilizo más que para calentar…) así que llamé al servicio técnico. Por lo visto, a las ocho de la mañana del sábado se le rompió la caldera a todo España porque los operadores estaban todos ocupados, según decía la televoz. Que casualidad. ¿Por qué a mí señor? Esperé unos diez minutos y colgué maldiciendo a las voces robóticas de los contestadores automáticos. De aquí a Skynet sólo hay un paso, me dije a mí misma. Se me estaba pasando el tiempo, me tenía que duchar y encima ni me había tomado el sagrado café. Y mi café es sagrado. Desperté a mi marido para que llamara él al servicio técnico porque no quería que explotara la caldera mientras yo me ponía tibia a comida vegana. Me tomé un café con leche (de soja, always) de medio litro de un trago, que me sentó fatal y acto seguido me la jugué en la ducha. Por lo visto Dios oyó mis plegarias de imbécil del primer mundo y obró el primer milagro del día: la caldera hizo su canto del cisne y funcionó lo justo para que me duchara. Dejé a mi marido celebrando nuestro aniversario con el técnico de la caldera (fue todo muy romántico) y salí pitando al tren.

Me tocó ir de espaldas a la marcha aunque, segundo milagro del día, no me maree (también me mareo en tren y en todo lo que se mueva). Llegué a Madrid, cogí el metro y me planté en el Pabellón de Cristal de la Casa de Campo más feliz que una perdiz.

LA FERIA

Como fui a eso de las once y media y ya llevaba la entrada, no tuve que esperar cola. Se entraba directamente a una zona al aire libre donde estaban los puestos de comida. Decidí echar un ojo para ver dónde comer más tarde (una que es muy organizada). Había un puesto de Heura de Foods for tomorrow donde vendían y cocinaban heura en pinchos morunos, fajitas y otra cosa que no recuerdo; pero en cuanto vi “Distrito Vegano” supe dónde iba a comer.  Había cuatro puestos más, entre ellos uno de pitas rellenas que tenía un pintón increíble pero al que no fui porque Distrito Vegano es mucho Distrito Vegano.

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Freedom cakes: todo es vegano

Los expositores

Entré dentro del recinto y lo primero que ví fue un puesto de chocolate artesanal de todo tipo y un puesto de calzado vegano de estilo vegano clásico (y ahí lo dejo). A la izquierda estaba Igualdad Animal con sus gafas 3D para que viviéramos en primera persona lo que sienten los animales en las granjas y mataderos. Ni se me ocurrió probarlas porque soy un alma muy sensible y no quería inundar las gafas. Además, quería comprar los donuts antes de que se terminaran. Así que busqué el puesto de Delish y fui como una bala. Al llegar me encontré con las bandejas vacías, cero donuts. Eran las 11:30 y se habían acabado todos. Pero la amable chica me dijo que en una hora recibirían más. Me di una vuelta por la zona de los puestos de comida que había junto al de los donuts: estaba La hummusería, uno de kombuchas, otro de helados veganos, un puesto de Green & Great, que son quienes comercializan la Beyond Burguer en España (entre otros productos), un puesto de comida preparada sana de Barcelona, un carrito de cafés, uno de dulces ayurvédicos raw y otro de Freedom Cakes, que es otra tienda de tartas veganas que hay en Madrid. A falta de donuts, quería comer algo dulce y mis opciones eran ayúrveda raw o Freedom cakes con sus cupcakes o su tarta de pantera rosa…la decisión fue fácil: me tomé un pedazo de bizcocho de pantera rosa. Hacía años que no probaba el sabor de la pantera rosa y casi lloro (si es que lloro por todo). Me senté en una de las enormes mesas corridas que había en el centro de la zona-comedor a comer mi pedazo de pantera y estaba muy bueno.

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Mi pedazo de “Pantera Rosa” vegana

Después me fui a dar una vuelta por los demás puestos. Había varias editoriales que editan libros veganos: Diversa ediciones, Plaza y Valdés, Sumatra y  Ochodoscuarto. Había otro puesto de chocolates: Boreal Chocolatier, donde vendían chocolates de todo tipo con sabores, piruetas de choco blanco en forma de patitas…También había puestos de varios santuarios de animales, de organizaciones en defensa de los animales como Anima Naturalis e Igualdad Animal, otro stand de Proveg que son los organizadores de la feria (y que también la organizan en otras capitales europeas), la union vegetariana española; había más puestos de productos de alimentación tipo polvos de baobab, harinas y semillas varias; sobrasada y cheesecake envasada, fruta y verdura ecológica, Ben & Jerry´s que presentaron sus helados veganos hechos con leche de almendras (una alegría para los dos heladoadictos que tengo en casa. Bueno, tres si cuento al perro), un puesto de bisutería con piedras, uno de ropa rara tipo calcetines medicinales (don´t ask), otro de degustación de quesos de anacardos que no probé porque estaba atestado de gente a cada intento que hice; complementos nutricionales para deportistas veganos, una asociación budista, un método de depilado por fricción y hasta una red social para veganos…De todo había, la verdad.

Volví otras dos veces al Delish a preguntar por los donuts y al final me los reservaron (por pesadita creo yo) muy amablemente. Me los llevé y metí las dos cajas de donuts en una taquilla para no andar “Paseando a mis donuts” por la feria (dos cajas, sí. Si compro donuts, compro donuts).

La comida de Distrito Vegano

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Tacos de heura a la barbacoa de Distrito Vegano

Como ya tenía donuts y también, hambre me fui a comer a la parte exterior, a Distrito Vegano. Pedí unos tacos de heura y un kombucha de frutos rojos. Hacía un sol que me torreznó la cara mientras esperaba los tacos y eso que no esperé mucho porque aún había poca gente comiendo ya que era muy pronto. Me senté a la sombra de un arbolito a comer tan tranquila (le envié una foto de la comida a mi marido para darle un poco de envidia…) y aquello empezó a llenarse.

Las charlas: lo mejor de la feria

Luego fui hacia la zona donde se daban las charlas y aunque faltaba media hora para que empezara la charla de Nikotxan ya había una cola tremenda. Me puse a esperar y de pronto pasaron a mi lado y se colocaron a escasos dos metros de mí las chicas de Reinas y Repollos, Carla y Jessica. Quienes leéis este blog sabéis que me encanta todo lo que hacen así que tuve un momento fan de nervios en plan ¿voy o no voy? ¿les digo algo? ¿qué narices les digo? ¿les doy las gracias? tuve un monólogo interior que ya quisiera Joyce para sí. Eso sí, por fuera sin mover una pestaña. Al final no les dije ni mu.

De las nueve charlas que hubo el sábado fui a dos: la de Nikotxan : “¿Qué nos dirían los animales si pudieran hablar?, y la de Reinas y Repollos: “Hacia una vida zero waste”.

Nikotxan es animador y creador de la video-serie Cálico Electrónico y de Pésame Street, unos vídeos animados en los que habla sobre animales, veganismo y alimentos con un humor gamberro muy divertido. Nos contó cómo se hizo vegano y nos puso el primer vídeo de Pésame Street: El toro torito que nos hizo reír a carcajadas y llorar. Menos mal que estaba rodeada de veganos y me mimeticé con el entorno. En sus animaciones habla de veganismo y animales haciéndote reír y contándote las cosas tal cual. Nos puso otro par de vídeos (con el de  el plátano casi me da algo de la risa. Al loro con el Potasio, si lo veis) uno de ellos lo estrenó en la feria: un vídeo muy gracioso distinguiendo los alimentos que son veganos de los que no lo son (la foto de cabecera es de ese momento).

Conferencia Reinas y repollos VeggieWorld www.losveganossomosgentecasinormal.com
Carla y Jessica de Reinas y Repollos, durante su charla.

Carla y Jessica son las chicas de Reinas y Repollos que, hago un paréntesis Señores de TED: ¿por qué no están dando una TEDtalk estas dos pedazo de mujeres? ¡me pregunto yo!-ya está- Nos dieron una charla súper divertida, motivadora, inspiradora, emocionante y súper amena sobre el zero waste, pero sobre todo, nos dieron una charla de esas que es como una semilla que te plantan dentro para que luego tú la hagas crecer. No te dan un discursito mesiánico (que tanto se estila ahora) sobre las bondades de no producir residuos, sino que te animan a que mires más allá de lo obvio y más allá del sistema para llegar a tus propias conclusiones. En redes sociales es fácil aparentar lo que no eres y así hay personas que parecen una cosa y cuando las ves de cerca no son lo que proyectaban; en el caso de Carla y Jessica ganan en las distancias cortas y son aún mejores hablando al natural. La química que hay entre ellas es maravillosa, cómo se complementan al hablar…Sólo por verlas a ellas habría merecido la pena el viaje porque se nota que creen en lo que dicen y viven en consonancia con su mensaje. Auténticas al 100%. Ahora me gustan más aún (y era difícil). Si tenéis la ocasión de verlas en directo, no perdáis la ocasión.

Después de la charla me volví a casa con los donuts. Fue un día genial. Tener todas esas opciones de comida vegana tan rica juntas en un mismo recinto me parece un lujo. Poder darse una vuelta por los puestos y asistir en un mismo día a charlas tan inspiradoras es una pasada. Ver que hay tantos veganos en este país me alegra la vida. Salí con el vegano subido. El año que viene vuelvo.

Donuts Delish VeggieWorld www.losveganossomosgentecasinormal.com
Los donuts que me traje de vuelta 

 

 

 

 

2 comentarios sobre “Un día en la VeggieWorld Madrid

  1. Sí! Fue un plan genial para pasar el día y comer cosas ricas sin tener que preguntar por los ingredientes 😁. Gracias a vosotros por comentar!

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