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Jamburguesas vegetales

Leche de almendras casera www.losveganossomosgentecasinormal.com
Leche de almendras casera

El Comité de Agricultura de la UE quiere prohibir el uso de las palabras hamburguesa y salchicha para referirse a la carne vegetal. En su lugar proponen llamarlos discos vegetales y tubos vegetales respectivamente…”ponme un disco con patatas”… o yo, que suelo cocinar salchipapas vegetales (el corrector del ordenador me subraya en rojo la palabra “salchipapa”, qué poco ducho está en cocina latina), ahora tendré que llamarlas tubipapas…¡qué ridiculez! El argumento es que llamar a los productos vegetales con el mismo nombre que los productos animales confunde a los consumidores, sin embargo llamarle “disco” o “tubo” es muchísimo más claro. Y tant.

Así que como soy de mucho pensar en cosas sobre las que no tengo capacidad alguna de influir, le he estado dando vueltas al tema y propongo que desde ahora a las hamburguesas vegetales las llamemos Jamburguesas. Paaapa. Jamburguesas vegetales con J.  Y para sustituir a las “salchichas vegetales” a mi mente creativa se le ha ocurrido llamarlas chisalchas vegetales

Desde el 2017 no se puede llamar “leche” a las bebidas vegetales, pero por si esto fuera poco, también tienen la intención de prohibir nombres como “alternativa a la leche a base de plantas”…empiezo a pensar que lo que en realidad quieren es que inventemos nuestro propio idioma vegetal piradito para que no nos entienda nadie…no sé = Sé no. Por tener cierta coherencia, cohesión y economía en el lenguaje vegano y siguiendo la línea de las chisalchas propongo llamarla chele vegetal. “Dame un café con chele de avena o chele de soja”, la que más te guste = ¿guste té la chele? ¿chi?

Quizá estéis pensando, ¿y qué mas da? con tal de que las haya…pues sí da. Quienes consumimos estos productos habitualmente sabemos qué productos vegetales sustituyen a qué productos animales pero la gente que no está acostumbrada o que empieza a consumirlos no lo sabe. De ahí la importancia de tener el mismo nombre pero con el “vegetal” detrás. Al contrario de lo que dicen los defensores de esta iniciativa, lejos de aclarar nada, cambiar de nombre a las alternativas vegetales va a crear confusión. No recuerdo donde leí recientemente que los productos veganos que se colocan junto a sus equivalentes cárnicos o lácteos se venden mucho más que si se colocan en una sección aparte. Es decir, si se pone el yogur vegetal junto a uno de vaca es más probable que gente que no lo suele tomar se anime más a probarlo que si tuviera que ir a buscarlo una sección distinta. Con los nombres sucede los mismo.

Es cierto que al final quien quiere encuentra la alternativa vegetal (ups, que no se puede decir “alternativa vegetal”)  pero también es verdad que lo pone un poco más difícil, de ahí el interés de algún lobby (y no miro a nadie) por prohibir esas designaciones, que son un intento de frenar la expansión y el avance de las alternativas vegetales a los productos animales. Lo que no saben es que los veganos somos cabezones como nosotros solos y aunque cambien el nombre nos lo comeremos todo igual (o más) pues lo que nos mueve no es el beneficio económico sino salvar animales.

Más les valdría a las cárnicas preguntarse por qué cada vez más personas dejan de comer carne y beber leche de vaca y plantearse cómo adaptarse a los nuevos tiempos. Pero en lugar de eso sólo se les ocurre prohibir nombres a quienes sí se preocupan por mejorar la vida de los animales y cuidar el planeta. Como siempre. Lo bueno es que aún tardará mucho porque tiene que ser refrendada por el Parlamento, presentada a la Comisión y a los estados miembros, pero lo malo es que es bastante probable que se aplique.

La organización Proveg está recogiendo firmas para pedir a la UE que no apruebe las propuestas sobre el cambio de designación de las alternativas vegetales. Os dejo el link aquí, por si queréis firmar:

https://proveg.com/es/firma-ahora-para-detener-la-prohibicion-de-las-hamburguesas-vegetales/